Luis Eslava nos parece un diseñador capaz de convertir objetos útiles en auténticas obras de arte. Cuando un diseñador trabaja pensando en “lo que tiene que hacer”, o en “lo que quiere hacer” y no solo en “lo que quiere vender”, y si además –como es el caso- tiene detrás un montón de inteligencia, estamos ante algo importante. Pero además Luis Eslava se mueve con una soltura creativa excitante a otros niveles, fuera del estricto –en ocasiones- proceso industrial, y es capaz de crear instalaciones y otro tipo de acciones no solo dignas sino también excitantes.
