¿Se puede ser publicitario y conservar los principios?
Está es una pregunta que me he hecho a mi mismo con relativa frecuencia, y me parece que George Lois es un ejemplo claro de que es posible mantener unos ideales y al tiempo trabajar en el mundo de la publicidad.
George Lois (1931), hijo de un inmigrante griego, se educó en la zona del Bronx occidental, un barrio duro de clase obrera. Fue el único ortodoxo griego en un barrio irlandés católico, circunstancia que le costó varias peleas callejeras. Además de sus habilidades para la pelea y el básquet estaba obsesionado por el dibujo. Cuando regresó a Nueva York, luego de ser reclutado por el ejército norteamericano para la Guerra de Corea, trabajó para los legendarios diseñadores Bill Golden y Lou Dorfsman y más tarde junto a Herb Lubalin.

